2.3. Cómo influyen las percepciones en las interacciones con los alumnos

Ser consciente de cómo percibe a los alumnos es crucial. Estas percepciones no sólo reflejan a los propios estudiantes, sino que también revelan aspectos de su propia identidad. Tu perspectiva está formada por tus valores, normas, creencias y experiencias vitales, lo que puede conducir a estereotipos involuntarios basados en encuentros pasados. Es importante reconocer que estas imágenes y estereotipos influyen en tus relaciones con alumnos y padres.
Tiendes a prestar especial atención a los comportamientos que se ajustan a tu imagen preconcebida de un alumno, reforzando involuntariamente esa imagen. Sin embargo, los comportamientos que contradicen sus suposiciones iniciales pueden pasar desapercibidos, impidiéndole ajustar su percepción. Por ejemplo, si a un alumno se le califica de “pasivo”, es posible que usted se fije principalmente en su comportamiento pasivo y pase por alto inconscientemente sus momentos de actividad e iniciativa. Esta perspectiva limitada puede obstaculizar su capacidad para reforzar adecuadamente los comportamientos deseados, extinguiéndolos potencialmente con el tiempo.
Poco a poco, su percepción se convierte en una creencia personal, y el comportamiento del alumno se alinea con esa creencia. Este fenómeno, conocido como profecía autocumplida, se produce cuando interpretas las reacciones del alumno como una confirmación de tu impresión inicial. En consecuencia, tu imagen del alumno se consolida y éste tiende a adaptar su comportamiento en consecuencia.
Para contrarrestar estos prejuicios, es esencial que reflexiones periódicamente sobre tu percepción tanto de todo el grupo como de cada uno de los alumnos. Tómese un momento para examinar la base de su imagen y cómo influye en su comportamiento de forma positiva o negativa. Este proceso de reflexión le permitirá comprender mejor a sus alumnos y reducir al mínimo sus prejuicios. Actualizando activamente su percepción y siendo consciente de su impacto, puede fomentar interacciones positivas con los estudiantes y crear un entorno de aprendizaje propicio en el que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de prosperar. Reevaluar periódicamente tus prejuicios y esforzarte por ser justo e imparcial en tus interacciones contribuirá a una experiencia educativa más integradora y eficaz.
