4.5. Escuchar

La conversación es un proceso bidireccional y es necesario que los participantes sean oyentes competentes y activos. La escucha activa es la capacidad de escuchar e interiorizar lo que se dice, esencialmente escuchar y comprender. Puedes utilizar todo tu ser para transmitir el mensaje de un oyente activo implicado en la discusión, mostrando interés, ganándote la confianza y el respeto. Esto puede lograrse utilizando la comunicación verbal y no verbal. También demuestra al alumno que te interesa y te preocupas por su situación, lo que genera confianza y respeto.

Tenga en cuenta que la comunicación no verbal tiene más impacto que las palabras por sí solas, por lo que fomentar las expresiones faciales, el contacto visual, las señales no verbales (por ejemplo, asentir con la cabeza) y la postura corporal (inclinarse ligeramente hacia el alumno al que se dirige, mostrar interés) ayudará a crear una relación positiva y a mejorar los debates. El entorno en el que se desarrolla la conversación también puede servir para crear un clima que fomente las discusiones abiertas. El objetivo es conseguir un entorno tranquilo, agradable y relajado, sin barreras físicas (por ejemplo, un escritorio entre el tutor y el alumno) ni otras barreras externas (por ejemplo, teléfonos y otros dispositivos que puedan interrumpir la conversación).