5.3. Adoptar el S.C.R.E.A.M. y la evolución de las funciones de liderazgo en los centros de FP del siglo XXI

En las universidades siempre hay educadores abnegados que apoyan a los estudiantes a toda costa. Estos educadores, en los que confían los estudiantes y el personal, son conocidos por tomar decisiones basadas en las necesidades de los alumnos. Su dedicación a mejorar las habilidades y competencias de los estudiantes y sus experiencias sociales queda demostrada por su disposición a dedicar almuerzos y horas extraescolares con los estudiantes para hacer crecer sus actividades y programas y ayudarles a ver lo bueno de sí mismos. Sin embargo, también es probable que estos educadores se agoten y se aprovechen tanto de la dirección como de sus compañeros.
El complejo entorno actual exige un nuevo enfoque de la enseñanza. Todos los educadores, y no sólo los dedicados, deben convertirse en facilitadores que desempeñen las funciones de visionario, arquitecto, entrenador y catalizador. Ya no puedes ceñirte a tus viejos planes de enseñanza y utilizar el mismo material didáctico año tras año. Tienes que aceptar que el papel del profesor ha cambiado, y que a veces se espera que te adaptes al papel de padre, trabajador social, entrenador, mentor, y que actúes como mediador mientras enseñas a los alumnos las destrezas y competencias que establecen los planes de estudios vigentes. Los educadores tienen que colaborar con educadores auxiliares, trabajadores juveniles, trabajadores sociales y dedicar tiempo a la cocreación de lecciones y experiencias de aprendizaje significativas de manera que se requiera el compromiso y la participación de las partes interesadas, como clientes, empleados, padres, compañeros de estudios y la sociedad en general. En el mundo universitario actual, todos deben ganar, incluso el estudiante. De lo contrario, simplemente optarán por abandonar e irse a otra parte.
Independientemente de cuál sea su personalidad o estilo de enseñanza, puede convertirse en un líder de aula más eficaz si toma conciencia del bagaje que arrastra como profesor y de cómo este bagaje puede impedirle poner en práctica las nuevas funciones de liderazgo que se describen a continuación.
El educador como visionario
Como visionarios, los educadores dan forma al propósito y la visión de por qué estudian los alumnos y cuáles son los beneficios de graduarse en FP. Ayudan a plasmar el propósito y la visión de los estudiantes observando y escuchando no sólo a los estudiantes, sino también a las personas de todo el sistema (por ejemplo, padres, otros familiares, comunidad, amigos, etc.), ofreciendo ideas para su consideración e integrando las perspectivas de los demás con su propio pensamiento original. Como visionarios, los educadores son líderes que trabajan en equipo para capacitar a los alumnos y ayudarles a convertir sus progresos (de aprendizaje) en resultados mensurables que les ayuden a tener éxito en sus estudios y en la vida.
El educador como arquitecto
Con claridad sobre lo que hay que lograr, los educadores actúan como arquitectos. En lugar de desarrollar planes y programas de estudios por sí mismos, implican a otros en la universidad para crear y abrir un sistema capacitado que facilite el aprendizaje y el desarrollo de habilidades. Para poder hacerlo, los educadores deben desprenderse de supuestos y creencias limitantes para permitir que surjan nuevas formas de pedagogía y aprendizaje.
El educador como coach
A medida que se capacita a las personas para alcanzar los objetivos de la organización, necesitan desarrollar una mayor perspicacia empresarial, aprender a pensar de forma más estratégica y profundizar en su capacidad de colaboración. El desarrollo de la mentalidad, los conocimientos y las habilidades se convierte en un área importante que los educadores deben abordar en sus pedagogías. Esto puede hacerse fomentando una amplia gama de iniciativas de aprendizaje formales e informales y desarrollando una cultura de aprendizaje en toda la organización. Los educadores tienen que crear entornos en los que sea cómodo experimentar, en los que la gente se sienta igual de bien comentando lo que ha ido bien y lo que podrían haber hecho mejor. Tienen que aumentar la interacción entre ellos y los estudiantes, actuando más como entrenadores que como educadores tradicionales. Una forma de aplicar una actitud de coaching es hacer más preguntas que prescribir soluciones y buscar múltiples perspectivas para ampliar el espacio de soluciones.
Los educadores como catalizadores
Como catalizadores, los educadores ayudan a liberar energía en todo el sistema. Pueden hacerlo de cuatro formas principales 1) eliminando los obstáculos que impiden a los equipos hacer realidad sus ideas; 2) fomentando las conexiones en toda la organización; 3) ayudando a los estudiantes a conectar lo que están haciendo con sus futuros planes y aspiraciones profesionales; y 4) fomentando un entorno inclusivo y acogedor de plenitud y unión, en el que los estudiantes puedan llevar su auténtico yo al aula, trabajar de forma energizante y sostenible, y perseguir toda la gama de sus aspiraciones personales y profesionales.
Un educador que adopte estas cuatro nuevas funciones docentes encontrará formas eficaces para que los estudiantes alcancen sus objetivos de aprendizaje y se preparen para la vida después de la universidad. Sin embargo, no basta con las funciones de liderazgo mencionadas. Los educadores también necesitan desarrollar y poner en práctica habilidades que les permitan ayudar a los estudiantes a deshacerse del equipaje que les impide aprender y progresar. Los educadores del futuro deben ser proactivos, adaptables, comunicativos, respetuosos, entusiastas, abiertos de mente, agradecidos, accesibles, organizados y alentadores, sin dejar de ser humildes y seguros de sí mismos. Como educador y facilitador del aprendizaje, debe confiar en sus alumnos y darles responsabilidades en el aula. Esto ayudará a los alumnos a adquirir habilidades de trabajo en equipo y les permitirá responsabilizarse más de su propia educación.
¡Ha llegado al final del manual S.C.R.E.A.M! En resumen, nosotros, los autores de este manual, creemos que centrarnos en esas seis palabras, Fortaleza, Colaboración, Respeto, Autoevaluación, Logro, Motivación, que forman el núcleo de la metodología S.C.R.E.A.M! ayudará a los estudiantes, con el apoyo de los educadores, a reconocer sus destrezas, sus puntos fuertes ocultos y sus habilidades. Juntos, podemos crear una experiencia educativa transformadora que prepare a los estudiantes para el éxito en la FP y más allá.
