3.2. Manejo de comportamientos y señales

Cuando un alumno manifiesta un comportamiento no deseado, hay que plantearse cómo vamos a reaccionar ante ese comportamiento y situar la conducta del alumno en una perspectiva más amplia. Para comprender de verdad y marcar la diferencia, tenemos que establecer una relación de confianza. La confianza es algo que hay que ganarse y que lleva tiempo construir. No se puede forzar la confianza. Cuando hayas conseguido establecer una relación de confianza con tu alumno, sabrás mejor cómo ajustar tu enfoque y cómo abordar las distintas cuestiones. Esto aumentará las posibilidades de lograr resultados positivos y deseados. Es importante preguntarse: “¿Cómo puedo cambiar de actitud y manejar las situaciones de otra manera?”. La autorreflexión desempeña un papel crucial en este proceso, ya que evalúas las respuestas y acciones que das al comportamiento de los alumnos. Tus reacciones influyen directamente en la actitud del alumno implicado.

Por ejemplo, si abordamos una situación hablando alto y gritando, los alumnos se ponen inmediatamente a la defensiva. Sin embargo, algunos alumnos pueden necesitar un estilo de comunicación más minucioso y asertivo para comprender sus errores. Esto pone de relieve la importancia de conocer mejor a nuestros alumnos. Interesarse por sus vidas fuera de la escuela, como sus aficiones e intereses, y entablar conversaciones sobre sus fines de semana, ayuda a establecer relaciones, confianza, compenetración y, lo que es más importante, respeto. Por consiguiente, cuando tenemos que intervenir y controlar su comportamiento, el proceso es más tranquilo, más respetuoso y más fácil de resolver, lo que idealmente conduce a menos problemas en el futuro.

"Un caso de la vida real"

Nabaz Baki contó a la asociación Dropping the Baggage cómo había sufrido acoso en la escuela, en su tiempo libre y en casa.

Esto le hizo actuar para conseguir algún tipo de atención. Nos contó que lo único que quería era que un educador se preocupara lo suficiente por él como para preguntarle cómo le iba, cómo le iban las cosas en casa y durante mi tiempo libre. Se sentía muy solo y empezó a creer que no le gustaba a nadie:

Su principal consejo a los educadores era: “Pregunta al menos a un alumno al día cómo se siente. Escúchales. Hazles sentir que te importan de verdad. Haz que confíen en ti lo suficiente como para contarte lo que les preocupa para que puedas ayudarles a superar posibles dificultades”.

La reflexión es un componente clave para abordar eficazmente los problemas y evaluar nuestros planteamientos de gestión. Es fundamental aceptar la vulnerabilidad y reconocer que no podemos manejar todos los problemas a la perfección, ni tenemos siempre las respuestas “correctas”. Aquí es donde resulta vital aprender de nuestros compañeros. Para facilitar el crecimiento y la mejora, considere la posibilidad de plantearse las siguientes preguntas al analizar los problemas del equipo y prepararse para los debates más allá de su departamento:

  • ¿Hemos identificado y abordado el problema a tiempo?
  • ¿Cuál fue la causa subyacente del problema en este caso concreto?
  • ¿Cómo hemos respondido al problema?
  • ¿Hemos reunido y analizado toda la información pertinente?
  • ¿Involucramos a las personas adecuadas o incluimos suficientes perspectivas?
  • ¿Cómo reaccioné personalmente ante el problema?
  • ¿Qué podríamos haber hecho mejor para gestionar la situación?
  • ¿Qué cambios haremos la próxima vez y cómo podemos crear un objetivo SMART (plan de acción) basado en ello?

Al tomar conciencia de nuestras actitudes y respuestas y trabajarlas conscientemente, podemos crear un entorno más positivo y lograr resultados favorables. Establecer relaciones, aceptar la vulnerabilidad y aprender de nuestras experiencias contribuyen a nuestro crecimiento como solucionadores de problemas eficaces. La reflexión es crucial a la hora de abordar y gestionar los problemas. Reconozcamos que la perfección es inalcanzable y que aprender de nuestros compañeros tiene un valor incalculable.

Un juego de rol: Reacciones y acciones

Actividad de juego de rol: Selecciona a los participantes para los papeles de alumno, profesor/mentor/entrenador y observador.

Elija una situación difícil en la que se haya encontrado con un alumno o colega y en la que no se haya conseguido el resultado deseado. El profesor y el alumno que actúe como profesor representarán esta situación mientras el observador observa.

Después, cada participante compartirá sus observaciones, percepciones y respuestas emocionales a la situación.

Utiliza preguntas como “¿Cómo respondí/respondimos personalmente al problema?”, “¿Qué enfoques alternativos podría haber adoptado para manejar la situación?” y “¿Qué cambios podemos hacer para futuros casos?” para guiar el debate sobre el impacto y las posibles mejoras relacionadas con las diferentes acciones adoptadas.”